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MONOCROM y el sobrino más mimado del mundo

MALABAR BISTRO y cuando la familia te da de comer (otra vez)

Parada de la Reina Martina Bistró, Plasencia y los cuarenta grados a las diez de la noche que van a certificar que esto del calentamiento global va a ser que sí que es verdad.

Imprevisto Restaurant, mi amigo Alejandro, el tiempo de calidad y el marco del cuadro.

Petit Comité de Carles Gaig y el arroz de pichón que hizo menor a los macarrones del cardenal

Vuelve Carolina de Quique Dacosta, Groucho y mi reconciliación con la cocina viajera

Es Còdol Foradat Formentera, la langosta y el año que viene que llegó doce años después

Xemei, la cocina italiana y los valores seguros

El Portal de Echaurren 2023 y el viaje a la memoria del mañana

Yo, el blog y cuando las cosas son como uno quiere que sean.

5 Titius i el reencuentro sin ambulancias por el medio

ENTREPANES DIAZ y los viernes felices con mi mujer

NORMAL de los del Celler de Can Roca y el filete wellington que salí promocionando el día que me pilló el patatús

Bardeni el Meatbar y la Torre de les Aigües que Anna decidió rebautizar.

El Celler de Matadepera y la virtud de hacer extraordinario lo no extraordinario (Crónicas de ir a comer con niñas, parte 3)